Hornos de Irugurutzeta

Aiako Harria ha sido una zona importante de minería desde la Edad del Hierro, en la que los romanos también explotaron los enclaves mineros de la zona. Posteriormente, continuó extrayéndose mineral durante la Edad Media, la Edad Moderna y la época contemporánea. A partir del siglo XIX, y principalmente a comienzos del siglo XX, se produjo la mayor actividad minera en los montes de Irun. Aunque en un principio se extraía óxido de hierro, cuando este se agotó se construyeron hornos de calcinación para explotar el carbonato de hierro.

El enclave de Irugurutzeta constituye la mayor batería de hornos existente en Gipuzkoa y una de las más importantes del País Vasco. Así, está considerada por los expertos como una de las mejores muestras de patrimonio industrial en nuestro territorio: un monumento histórico En origen había once, pero sólo se conservan nueve.

A pesar de sus diferencias externas, todos tenían la misma función y características: una enorme cámara de calcinación con alimentación superior y unas bocas inferiores para la descarga.

Tras ser calcinados, los minerales de hierro eran cargados en las vagonetas y de ahí partían a la estación de Kostorbe en el barrio irunés de Mendibil. Desde allí, se transportaban a Hendaia (para su posterior exportación a otras zonas Francia, como Baiona o las Landas, e incluso a otros países como Bélgica, Alemania o Inglaterra), y a los puertos de Pasaia, Bilbao… Su destino eran los Altos Hornos


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